El 7.º Foro CLIA Brasil 2025, celebrado el 3 de septiembre en Brasilia, reunió a líderes nacionales e internacionales para debatir el presente y el futuro de la industria de cruceros en Brasil. Marco Ferraz, presidente ejecutivo de CLIA Brasil, Bud Darr, director ejecutivo de CLIA Global, y Darío Rustico, presidente del Consejo de Administración de CLIA Brasil, destacaron los desafíos estructurales, regulatorios y ambientales que enfrenta el sector, pero reafirmaron su confianza en el potencial de Brasil.
“Brasil tiene un público fiel, apasionado por los cruceros, pero necesitamos abordar los obstáculos que alejan la inversión”, advirtió Darr.
Legislación: búsqueda de seguridad jurídica y simplificación
Para Ferraz, el mayor obstáculo reside en la complejidad regulatoria. Señaló que, si bien el país ha ratificado el convenio internacional sobre intermediarios del transporte marítimo (OTI) para trabajadores marítimos, persisten disputas legales que generan incertidumbre.
"Imaginen un barco con 35 nacionalidades a bordo y decenas de puertos visitados en diferentes países. La OIT ya creó una norma global para esto, pero en Brasil aún enfrentamos demandas que intentan hacer cumplir las leyes locales", explicó Ferraz.
Otro punto crítico es la burocracia en torno a las visas para tripulantes. Según él, «obtenemos cientos de visas a un alto costo y con grandes retrasos, a pesar de que los tripulantes no viven en tierra firme; duermen en el barco».
Costos e infraestructura: una carga que encarece las operaciones
Brasil es un destino codiciado, pero caro. Ferraz señaló que los costos en el país pueden ser hasta un 50 % superiores al promedio mundial, a lo que se suma la distancia del país a los principales centros de transporte marítimo. "Si sumamos las costosas operaciones y la falta de terminales de pasajeros especializadas, es difícil competir con el Caribe o el Mediterráneo", afirmó.
Darr reforzó el punto: “Para ser competitivos, necesitamos controlar los costos portuarios y mejorar la infraestructura no sólo en el Sur, sino también en el Nordeste, que tiene un enorme potencial”.
Planificación internacional: el tiempo corre en tu contra
Rustico fue inflexible en la necesidad de una planificación anticipada: «Cuando abrimos las ventas para la temporada 26/27, el despliegue ya estaba finalizado. Las empresas internacionales trabajan con calendarios con años de antelación. Si no nos adaptamos a los tiempos, Brasil se quedará con las sobras».
Explicó que las decisiones sobre el posicionamiento de los buques se toman con hasta tres años de antelación, y que los retrasos en la regulación, los costos y la infraestructura impiden el acceso de los buques. "Si queremos competir, tenemos que pensar internacionalmente, considerando los costos, las condiciones laborales y los puertos preparados. El deseo es el primer paso, pero debemos actuar hoy", recalcó.
Experiencia del pasajero: la clave de la fidelización
La calidad de la experiencia es un consenso entre los ejecutivos. Rustico citó la terminal de Carnival en Miami como punto de referencia, donde las filas de más de 15 minutos ya se consideran un fracaso. "Embarcar es parte de las vacaciones. Si empiezas con estrés, el cliente lo guardará en sus recuerdos del viaje", afirmó.
Además de la infraestructura, la diversificación de las excursiones se considera una ventaja competitiva. «Tenemos que ofrecer experiencias únicas, ya sea para familias, aventureros o quienes buscan relajarse. El viaje comienza cuando el pasajero sale de casa y termina cuando regresa. Debemos cuidar todo este ciclo», afirmó Rustico.
Sostenibilidad y descarbonización: compromiso global para 2050
La sostenibilidad ha cobrado relevancia a nivel internacional. Darr destacó el compromiso global de la industria para lograr cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para 2050. «Tenemos la tecnología preparada, pero necesitamos el combustible. Sin moléculas limpias en los tanques, todo es pura palabrería. Es crucial que los gobiernos impulsen la transición energética», afirmó.
También mencionó los avances en el tratamiento de aguas residuales, la gestión de residuos sólidos y el reciclaje, que los cruceros ya constituyen un referente. El reto reside en adecuar la infraestructura portuaria a las demandas de los buques más modernos, que requieren abastecimiento de GNL y suministro de energía eléctrica en tierra.
Rustico añadió: «Los barcos del futuro requerirán energía limpia e infraestructura adecuada. Brasil debe estar preparado para recibirlos».
El potencial brasileño: una oportunidad que no puede esperar
A pesar de los obstáculos, la confianza en el mercado brasileño es unánime. Darr destacó que el índice de satisfacción en Brasil alcanza el 96%, muy por encima del promedio mundial del 82%. "Esto demuestra que a los brasileños les encantan los cruceros. Tenemos una fuerte demanda, pero sin avances en infraestructura, costos y regulación, no podremos sostener el crecimiento", advirtió.
El ejecutivo global también señaló que el sector proyecta su futuro: "Nos reunimos hoy para pensar en 2027. Si Brasil quiere atraer más barcos, hay que tomar decisiones ahora".
Es hora de convertir el potencial en realidad
El Foro CLIA Brasil 2025 dejó claro que el país cuenta con todas las condiciones para consolidarse como un destino líder mundial de cruceros, pero el tiempo apremia. Entre costos, infraestructura, legislación y sostenibilidad, los ejecutivos coinciden: es hora de actuar.
Como resumió Rustico: «Si queremos crecer, necesitamos competir internacionalmente. Los datos están ahí. Solo necesitamos organizarnos, planificar y ejecutar».
Reportaje y fotografía: Mary de Aquino.