La sexta edición de TIS – Tourism Innovation Summit , celebrada del 22 al 24 de octubre en Sevilla, se ha postulado como el gran hub de conocimiento e innovación donde identificar y consolidar los grandes vectores de transformación que están redefiniendo el turismo a nivel global. De la mano de expertos y líderes mundiales, la feria ha servido para definir los ocho ejes que marcarán el devenir más inminente de un sector influenciado altamente por la irrupción de las nuevas tecnologías y de la IA.
1. Un viajero más consciente, selectivo y con valores
El turista de hoy ya no elige solo en función del destino o del precio, sino que también se guía por la coherencia. Dedica más tiempo a planificar —más de cinco horas de búsqueda activa— y analiza si su experiencia encaja con sus principios: autenticidad, sostenibilidad, impacto y cultura local.
2. La inteligencia artificial se convierte en el nuevo agente de viajes
La IA ya no es solo un asistente y ha pasado a ser alguien que diseña, propone, corrige y acompaña durante todo el proceso. Crea itinerarios completos en segundos, ajusta planes según preferencias, presupuesto, valores e incluso estado de ánimo. Los viajeros confían cada vez menos en los buscadores tradicionales y recurren más a herramientas conversacionales que ofrecen soluciones integradas, fluidas y personalizadas.
3. Destinos que se gestionan con datos
La masificación turística deja de ser anecdótica para convertirse en una variable gestionable. Gracias al análisis predictivo y los datos operativos, los destinos pueden anticipar picos de afluencia, proteger la convivencia local y asegurar una experiencia equilibrada. Andalucía, con su plataforma Nexus, es ejemplo de este cambio de paradigma: monitoriza en tiempo real ocupación, movilidad y perfiles del visitante para tomar decisiones más responsables. Ya no se trata de atraer más, sino de atraer mejor.
4. Del “turismo sostenible” al turismo regenerativo
La sostenibilidad ha dejado de ser un distintivo para convertirse en punto de partida. Ahora se impone una idea más ambiciosa: el turismo regenerativo. No basta con no dañar, hay que aportar. Eso implica proteger el entorno, activar economías locales, reforzar vínculos con la comunidad y dejar un legado positivo.
5. TikTok, Netflix y los ‘influencers’ deciden el próximo viaje
La decisión de un viaje comienza antes de pensarlo. Un vídeo de 30 segundos puede despertar el deseo de visitar un destino mejor que cualquier campaña clásica. TikTok, Instagram Reels y YouTube se han convertido en los motores de inspiración más poderosos, especialmente cuando el contenido lo crean residentes, guías y viajeros reales. Son ellos quienes muestran la cultura viva y los rincones ocultos, con autenticidad y emoción.
6. City branding emocional: los destinos ya no se describen, se cuentan
Los destinos han entendido que no se compite con fotos, sino con identidad. Ahora no basta con mostrar monumentos: hay que transmitir cultura, propósito, estilo de vida. Así, el city branding se vuelve narrativo, íntimo y humano. Los podcasts, las experiencias sonoras, los relatos personales y las voces locales construyen ahora el imaginario del destino.
7. El viaje deja de ser individualista: crecen los microgrupos por afinidad
El auge del solo travel convive ahora con una tendencia complementaria: los microgrupos organizados por intereses, valores o estilos de vida. Son viajes de 10 a 15 personas que no se conocen entre sí, pero comparten una forma similar de entender este tipo de experiencias. La diferencia clave es que no se tratan de viajes organizados, sino compartidos.
8. Los alojamientos evolucionan: de dar servicio a generar experiencia
Los alojamientos ya no se diferencian solo por diseño, ubicación o amenities. Lo hacen por identidad, por relato y por experiencia. De esta forma nacen formas híbridas como los hostels boutique, los colivings y los alojamientos temáticos, que combinan tecnología, comunidad y cultura local. La automatización (check-in digital, control por voz) también se ha incorporado de manera natural para convivir con el factor humano.
Fuente: TIS.