Con el verano, la ciudad adopta un ritmo distinto y la gastronomía se consolida como uno de los principales espacios de encuentro. Restaurantes con trayectoria, parrillas tradicionales, bares notables y conceptos actuales configuran un mapa pensado tanto para el mediodía como para las noches cálidas, donde el disfrute se extiende sin apuro.
La escena culinaria porteña combina identidad, memoria y renovación. A lo largo de distintos barrios, una selección de espacios propone experiencias que definen el carácter del verano urbano, con veredas animadas, patios abiertos y mesas que invitan a compartir.
Lo de Jesús
Fundado en 1953, Lo de Jesús es uno de los grandes íconos gastronómicos de la ciudad. Ubicado en Palermo, conserva la esencia del bodegón clásico argentino con una propuesta centrada en carnes seleccionadas y maduradas, cocidas lentamente a las brasas y respetando el ritual del asado. Durante los meses de calor, tanto su salón como su vereda se transforman en un punto de encuentro para almuerzos distendidos y cenas prolongadas al ritmo del barrio. Sus espacios al aire libre son pet-friendly y la experiencia se completa con una vinoteca que reúne más de 350 etiquetas de bodegas argentinas. Funciona todos los días de 12:00 a 01:00 en Gurruchaga 1406.
La Malbequería
En una elegante casona rodeada de vegetación, La Malbequería ofrece una experiencia donde el vino argentino ocupa un rol central. Sus distintos ambientes —patio principal, jardín de invierno, salón de balcones y rooftop— resultan ideales para disfrutar del verano porteño. La carta, curada por el reconocido sommelier Fabricio Portelli, incluye más de 350 etiquetas con especial protagonismo de blancos frescos, rosados y tintos ligeros, pensados para la temporada. El espacio es pet-friendly en áreas exteriores y abre todos los días de 12:00 a 01:00 en Gurruchaga 1406.
República del Fuego
Con una mirada contemporánea sobre la tradición parrillera, República del Fuego propone una experiencia centrada en el fuego como eje narrativo. Cortes seleccionados, técnicas precisas y una puesta en escena cuidada convierten cada visita en un recorrido sensorial donde el producto es protagonista. Por segundo año consecutivo, el restaurante fue distinguido por la Guía Michelin con el reconocimiento Bib Gourmand, consolidando su posicionamiento dentro del panorama gastronómico local. Se encuentra en Juncal 2682/4 y opera de martes a sábados por la noche y domingos al mediodía.
Revire Brasas Bravas
Sobre la Avenida Corrientes, frente al Obelisco y a pasos de los principales teatros, Revire Brasas Bravas se afirma como una referencia gastronómica del área. Su parrilla a la vista y su ambientación —que combina cuero, madera y mármol— lo convierten en una opción ideal antes o después de una función, así como para encuentros corporativos o comidas familiares. Abre todos los días de 12:00 a 01:00 en Av. Corrientes 1124.
Lo de Jesús Delivery
Durante el verano, platos frescos como el vitel toné, la ensalada rusa y la clásica César conviven con recetas tradicionales que definen la identidad del bodegón porteño. Lo de Jesús Delivery traslada esa propuesta a un formato premium, con una amplia variedad de opciones disponibles a través de plataformas digitales. El servicio opera todos los días de 11:30 a 00:30 desde distintas sucursales en Palermo, Caballito, Belgrano, Barrio Norte, Villa del Parque y próximamente Villa Urquiza.
Savoy Hotel Buenos Aires
Inaugurado en 1910, el Savoy Hotel Buenos Aires forma parte del patrimonio histórico de la ciudad. Su arquitectura neobarroca y sus salones emblemáticos enmarcan una propuesta gastronómica que, durante el verano, invita a disfrutar de pausas elegantes. El brunch diario y el tradicional servicio de té se complementan con el Lobby Bar Imperio, distinguido como Bar Notable, un espacio cargado de historia en pleno centro porteño.
Patios escondidos, veredas activas, brasas encendidas, vinos livianos y mesas compartidas definen un recorrido gastronómico donde el espacio y la experiencia adquieren un rol central. Durante la temporada estival, la capital argentina despliega una escena culinaria que combina tradición, calidad y disfrute, reafirmando su identidad a través del ritual de sentarse a comer.