En el marco de FITUR, Travel2latam conversó con Jorge Lerma Nava, subsecretario de Turismo del estado de Tlaxcala, México, quien explicó que, pese a ser uno de los estados más pequeños del país, su ubicación estratégica —a apenas una hora y media de Ciudad de México— lo convierte en una puerta de entrada ideal para el turismo internacional.
¿Qué tipo de productos y experiencias están impulsando como ejes del desarrollo turístico del estado?
Tlaxcala tiene una fortaleza muy grande en historia. Contamos con siete zonas arqueológicas, además del volcán La Malinche, que nos permite desarrollar turismo de naturaleza. También somos uno de los cinco estados de México con mayor oferta gastronómica, tanto gourmet como tradicional. Trabajamos con ingredientes como el maguey, los escamoles, los chapulines y una bebida ancestral que es el pulque, que se extrae de una planta similar al agave pero de mayor tamaño, y que es distinta al tequila.
Estamos desarrollando productos turísticos a partir de nuestras fortalezas comunitarias. En este evento vamos a recibir cuatro premios que reflejan ese trabajo. Uno es por turismo rural, con la Ruta del Durazno, donde el visitante recorre los campos, ve cómo se produce la fruta, cómo se elabora la mermelada, la prueba y la acompaña con alimentos locales. Es una experiencia completa de campo.
Otro premio tiene que ver con nuestras haciendas ganaderas, que son de las más importantes de México. Allí se puede ver cómo se crían los toros de lidia, cómo se alimentan y se manejan, e incluso participar en algunas actividades relacionadas con esta tradición.
El tercer reconocimiento es por el espectáculo de las luciérnagas, un fenómeno único que se da entre junio, julio y agosto. Durante un horario muy específico de la noche, miles de luciérnagas iluminan el bosque, creando un espectáculo natural que solo se vive en Tlaxcala.
El cuarto premio está vinculado a nuestros pueblos mágicos. Tenemos tres. Uno es Tlaxco, donde se viven experiencias en torno al queso, desde su elaboración hasta la degustación de más de 40 variedades. Otro es Huamantla, famoso por sus alfombras hechas de arcilla y piedra, que cada agosto, durante una feria religiosa, alcanzan hasta siete kilómetros de longitud, lo que le valió un récord Guinness. Allí los visitantes incluso pueden fabricar su propia alfombra como parte de la experiencia.
¿Qué otros atractivos diferenciales tiene Tlaxcala para el visitante internacional?
Tenemos 21 cocineras tradicionales certificadas y reconocidas por la Unesco. También productos como el amaranto, una semilla muy importante para nosotros, que se utiliza en dulces, bebidas y alimentos. Ofrecemos experiencias de senderismo, observación de flora y fauna, turismo rural y visitas a haciendas ganaderas. En total contamos con más de 120 experiencias turísticas.
Además, Tlaxcala posee dos patrimonios de la humanidad. Uno es el Conjunto Conventual de San Francisco, una iglesia del siglo XVI reconocida por la Unesco. El otro es la talavera, cuya técnica artesanal fue declarada patrimonio de la humanidad de forma conjunta entre México y España, incluyendo a Puebla y Tlaxcala.
También tenemos carnavales muy coloridos y llamativos, con enormes penachos y vestuarios que hacen de esta celebración una de las más atractivas del país.
¿Cómo es la conectividad del estado y qué papel juega la seguridad en el desarrollo turístico?
Nuestra conectividad es una gran ventaja. Estamos rodeados por tres aeropuertos: el de Ciudad de México, el AIFA en el Estado de México y el aeropuerto de Puebla. Eso permite que cualquier turista que llegue al país pueda desplazarse fácilmente hacia Tlaxcala.
Además, Tlaxcala es uno de los tres estados más seguros de México, junto con Yucatán y Coahuila. Esto no solo genera confianza para el turista, sino que también atrae inversión turística e industrial. La seguridad es un factor clave para desarrollar rutas, productos y nuevas experiencias.
Tenemos rutas como la del toro o rutas que compartimos con Puebla, aprovechando la cercanía entre ambos estados. Tlaxcala es tan mágica que no creerás que existe, y solo basta tomar un vuelo a Ciudad de México para llegar a la provincia más cercana, que es Tlaxcala.