En un entorno de creciente congestión aérea y márgenes operativos cada vez más ajustados, la industria del transporte aéreo avanza en el uso de sistemas de notificación anticipada para mitigar el impacto de los retrasos. El objetivo es mejorar la visibilidad operativa y permitir que aerolíneas y aeropuertos actúen antes de que una demora puntual se transforme en una disrupción en cadena.
Cuando la información sobre un vuelo retrasado llega tarde al aeropuerto de destino, las consecuencias suelen amplificarse: equipos en tierra inactivos, puertas de embarque ocupadas más tiempo del previsto, tripulaciones que alcanzan sus límites legales de servicio y pasajeros que pierden conexiones. Estos factores no solo afectan la experiencia del viajero, sino que también incrementan los costos operativos y la presión sobre la red.
El impacto económico es significativo. De acuerdo con la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los retrasos vinculados a la gestión del flujo de tráfico aéreo en Europa han generado costos por 16.100 millones de euros para aerolíneas y pasajeros en la última década. Parte de estas pérdidas responde a la falta de información oportuna para reorganizar recursos y proteger la programación posterior.
En este contexto, soluciones tecnológicas basadas en APIs y notificaciones automáticas comienzan a ganar protagonismo. Estos sistemas utilizan datos actualizados de salida y parámetros operativos —como la duración estimada del vuelo— para proyectar posibles demoras y emitir alertas cuando se prevé que un vuelo partirá, por ejemplo, con más de 15 minutos de retraso respecto de su horario original.
El modelo busca centralizar alertas, reducir la dependencia de actualizaciones manuales y facilitar la coordinación entre aerolíneas, operadores en tierra y aeropuertos de llegada. Al contar con mayor anticipación, los equipos pueden ajustar asignaciones de puertas, reorganizar servicios, reprogramar tripulaciones y minimizar el impacto sobre conexiones posteriores.
Según explicó Martin Smillie, vicepresidente sénior de Comunicaciones e Intercambio de Datos en SITA, “la mayoría de las interrupciones no se deben al retraso en sí, sino a lo tarde que se vuelve visible para los equipos encargados de gestionarlo”, subrayando la importancia de contar con señales tempranas que permitan tomar decisiones con mayor previsibilidad.
La incorporación de este tipo de herramientas forma parte de un proceso más amplio de digitalización del ecosistema aéreo, donde el intercambio seguro de datos en tiempo real se consolida como un factor clave para mejorar puntualidad, eficiencia y resiliencia operativa.
Fuente: SITA y Asociación Internacional de Transporte Aéreo.