GHL inició el año con una estructura corporativa rediseñada que servirá como plataforma de apoyo a las operaciones. Según Andrés Fajardo Luna, el objetivo no es centralizar las decisiones operativas, sino optimizar el rendimiento de los hoteles.
“La oficina central de GHL no tiene una función operativa directa; su función es facilitar y servir a los hoteles”, afirma Fajardo. Según el presidente de GHL Hoteles, el enfoque está en brindar servicios, soluciones y directrices que permitan a las unidades operar de forma más eficiente y con un enfoque en resultados.
En la práctica, este modelo se traduce en la estandarización de procesos, herramientas y modelos de gestión capaces de generar economías de escala, consistencia operativa y una mejor toma de decisiones. «Así, los equipos de cada hotel pueden centrarse en lo esencial: la experiencia del huésped y la rentabilidad sostenible del activo», enfatiza el ejecutivo.
La estrategia también implica una asignación estratégica de talento. La empresa trabaja para garantizar que las personas adecuadas estén en los puestos adecuados, con las herramientas adecuadas para lograr un rendimiento superior.
Disciplina financiera y excelencia operacional como pilares.
En un entorno de márgenes reducidos y alta competitividad, la disciplina financiera cobra protagonismo. GHL basa su estrategia en un sólido sistema de seguimiento y control, con más de 100 indicadores de gestión.
“Contamos con más de 100 indicadores de gestión, muchos en tiempo real y otros asociados al cierre contable, que nos permiten anticiparnos y corregir desviaciones de manera oportuna”, explica Fajardo.
Los indicadores abarcan el rendimiento financiero, la eficiencia operativa, la productividad y el control de costes. El modelo se complementa con informes transparentes, análisis de varianza, rendición de cuentas clara y un riguroso cumplimiento de auditorías y certificaciones.
Según el presidente de GHL Hoteles, esta combinación es crucial. «Esta combinación garantiza decisiones oportunas y un valor sostenible para los inversores», enfatiza.
Estrategia corporativa con ejecución local.
Con presencia en diferentes mercados de Latinoamérica, GHL equilibra sólidas directrices corporativas con una sólida presencia local. La estrategia común abarca la gobernanza, el control financiero, los estándares operativos y la cultura organizacional, pero la ejecución está descentralizada.
“Optamos por contratar equipos que conozcan el mercado, la cultura, la dinámica de trabajo y el comportamiento del cliente en cada país”, afirma Fajardo.
Este conocimiento local es crucial para ajustar las prácticas, adaptar la propuesta de negocio y garantizar la coherencia con el entorno competitivo de cada destino. El ejecutivo destaca que el equilibrio entre estándares claros y autonomía operativa permite a la empresa mantener la coherencia como grupo sin perder relevancia regional.
Lecciones aprendidas en gestión internacional
La experiencia adquirida en diferentes países ha aportado lecciones estratégicas para la gestión internacional de la empresa. La primera de ellas es la comprensión de que no existen soluciones universales.
“La primera lección es que no hay soluciones únicas: cada mercado tiene particularidades regulatorias, culturales, laborales y comerciales que deben ser entendidas en profundidad antes de intervenir en la operación”, afirma el presidente.
Otro punto clave es la combinación de experiencia corporativa y talento local. GHL cuenta con equipos multidisciplinarios preparados para llevar a cabo transiciones y apoyar a los hoteles, basándose siempre en diagnósticos rigurosos y acciones coordinadas con conocimiento del entorno.
Además, los procesos de integración requieren sensibilidad cultural y territorial. Según Fajardo, cuando se respetan las dinámicas locales, la adopción de estándares corporativos se acelera y los resultados operativos se consolidan desde el principio.
Crecimiento disciplinado y enfoque estratégico en México
Para 2026, GHL prioriza un crecimiento estructurado y alineado con la rentabilidad. El objetivo es firmar aproximadamente 1200 nuevos contratos, lo que representa una expansión cercana al 18 %.
“De cara al 2026, GHL prioriza un crecimiento disciplinado con una visión a largo plazo”, afirma Fajardo.
Dentro de esta estrategia, México desempeña un papel central. «México es un mercado de valor prioritario dentro de nuestra visión regional. No lo vemos simplemente como un lugar para operar hoteles, sino como un ecosistema donde queremos invertir, desarrollar destinos, generar empleo y generar valor sostenible junto con socios locales», explica.
La propuesta va más allá de la apertura puntual de nuevas unidades. La intención es consolidar alianzas estratégicas que permitan una expansión estructurada y consistente.
Mientras tanto, la compañía seguirá fortaleciendo sus operaciones actuales y ampliando el uso de la tecnología como motor de eficiencia y rentabilidad. «En un entorno de crecimiento moderado, la adopción de tecnología ya no es opcional: es lo que marca la diferencia entre competir y liderar», concluye el presidente de GHL Hoteles.
Reporte de: Mary de Aquino.
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