¿Cuáles son los objetivos y expectativas de Ecuador en esta edición de ANATO?
Estamos muy felices de estar en Colombia, un país vecino con el que tenemos una relación comercial y turística muy estrecha. La cercanía es clave: volar de Quito a Bogotá toma apenas una hora y quince minutos. El turismo colombiano ha sido muy importante, especialmente para la frontera norte de Ecuador, con provincias como Esmeraldas, Carchi, Imbabura y Sucumbíos recibiendo muchos visitantes.
Estamos aquí para reforzar esos lazos y atraer más turistas colombianos. Hoy tenemos más ecuatorianos viajando a Colombia que colombianos yendo a Ecuador, por lo que estratégicamente queremos fortalecer nuestra promoción en este mercado.
La delegación ecuatoriana tiene una presencia cultural y gastronómica muy fuerte. ¿Cómo organizaron esa propuesta?
Trajimos 15 operadores turísticos de todas las regiones del país y varios destinos que muestran su cultura y tradiciones. Nos acompañan Quito, Morona Santiago y expresiones culturales como la Diablada de Píllaro.
También apostamos fuerte por la gastronomía: tenemos baristas mostrando café ecuatoriano, chocolateros trabajando con cacao —Ecuador es la cuna del cacao— y chefs presentando nuestra cocina. Es una propuesta integral para enamorar al visitante y también al operador colombiano.
El sector privado es clave en esto. El Estado acompaña y facilita, pero quienes invierten y comercializan son los empresarios, y contamos con un sector privado sólido y de gran calidad.
¿Qué panorama ven en materia de inversiones turísticas?
La inversión ha crecido de manera muy positiva. En Guayaquil se construyen nuevos hoteles bajo marcas como InterContinental Hotels Group y Hilton, además de cadenas locales como Oro Verde. En Quito también se desarrolla un nuevo Hilton y recientemente se inauguró un Courtyard en el aeropuerto. En Cuenca, Accor construirá su primer hotel en el país.
Esto demuestra confianza de las marcas internacionales y una perspectiva muy positiva para los próximos años.
¿Cómo impacta la conectividad aérea en esa proyección de crecimiento?
En 2026 esperamos sumar 200 mil visitantes extranjeros adicionales. Para eso estamos trabajando con las aerolíneas. American Airlines incrementará frecuencias hacia Guayaquil y Quito, United Airlines aumentó un 35% sus vuelos, y Aeroméxico retomará operaciones en el país.
Estados Unidos sigue siendo nuestro principal mercado emisor, pero también estamos buscando fortalecer la conexión directa con Brasil.
¿Qué segmentos turísticos están en pleno desarrollo?
Ecuador es un país de nicho. No apostamos al turismo masivo, sino a un modelo sostenible y con una concepción distinta de lujo: el lujo de no tener masificación, de visitar áreas naturales protegidas en condiciones óptimas y de convivir con comunidades que valoran al turista.
El ecoturismo y el turismo en áreas protegidas tienen gran proyección. También la aventura, el wellness y el turismo gastronómico, especialmente en Manabí.
El segmento MICE también crece: Quito será sede de FIEXPO durante tres años consecutivos, lo que refuerza su posicionamiento como destino de reuniones.
¿Cómo trabajan el segmento de nómadas digitales?
Contamos con una visa especial para nómadas digitales, válida por dos años y gestionable en línea. Ecuador es una economía dolarizada, lo que brinda estabilidad, y además es un país pequeño pero megadiverso. Se puede trabajar para el exterior y al mismo tiempo vivir una experiencia de alta calidad de vida, explorando Amazonía, Andes, Costa y Galápagos en distancias muy cortas.
Si tuvieras que recomendar tres experiencias imperdibles en Ecuador, ¿cuáles serían?
El Chocó Andino, cerca de Quito, por su biodiversidad; Cuenca, patrimonio cultural de la humanidad y ahora con conexión directa a Galápagos; y la experiencia gastronómica en Manabí, en la costa del Pacífico.
Ecuador tiene una gran ventaja: en un mismo día se puede desayunar en la Amazonía, almorzar en los Andes y cenar en la costa.
¿Cuántos días recomendarías para recorrer el país?
Diez días como mínimo. El turista internacional se queda en promedio 14 días, y eso es positivo porque somos uno de los países de América Latina con mayor gasto por visitante. Ese es el perfil que buscamos: viajeros que permanezcan más tiempo y vivan experiencias profundas.