¿Qué opinión merece la participación de Quintana Roo como destino invitado en ANATO 2026?
ANATO es, junto con otros grandes encuentros regionales, uno de los eventos más importantes de Latinoamérica en materia turística. Estar presentes ya es relevante, pero hacerlo como destino invitado es aún más significativo, especialmente porque normalmente son países los que ocupan ese rol.
Llegamos en un momento muy favorable para Latinoamérica. Colombia es uno de nuestros principales mercados emisores y, tras algunas dificultades migratorias en años anteriores, hoy vemos un escenario de recuperación con más frecuencias y mayores niveles de ocupación. Argentina está creciendo de manera impresionante, Brasil también muestra un repunte importante con la implementación de la visa electrónica, y seguimos reforzando nuestra presencia en la región.
Estamos ajustando además nuestra estrategia de comercialización para Latinoamérica, replicando un modelo que ya funciona en Estados Unidos y Canadá: contar con representación permanente en mercados clave como Argentina, Colombia y Brasil, manteniendo un contacto directo con operadores y socios comerciales. El dinamismo del Caribe Mexicano exige cercanía y respuesta constante.
El crecimiento hotelero del destino es uno de los más impactantes del mundo. ¿Cómo se traduce eso en cifras?
Hoy Quintana Roo cuenta con 140.000 habitaciones hoteleras. Para dimensionarlo, somos el segundo destino con mayor capacidad hotelera del mundo, solo detrás de Las Vegas, que tiene 152.000 habitaciones. Tenemos más habitaciones que ciudades como París, Madrid o Nueva York.
Recibimos más de 20 millones de turistas al año. Si fuéramos un país, estaríamos en el puesto 19 entre los más visitados del mundo. Esa magnitud nos obliga a innovar permanentemente y a mantener estándares de calidad muy altos.
La conectividad también es un factor clave en ese liderazgo.
Sin duda. El aeropuerto de Cancún es el tercero más importante para los viajeros estadounidenses que vuelan fuera de su país. Solo Toronto y Londres reciben más pasajeros desde Estados Unidos, en parte por el componente corporativo. El tercer destino es Cancún.
Esa conectividad es una ventaja estratégica enorme. Nos posiciona como puerta de entrada natural al Caribe Mexicano y, en muchos casos, como hub hacia otros destinos.
¿Cómo impactará el Mundial 2026 en el destino?
Es una oportunidad extraordinaria. Históricamente, cuando hay un Mundial, suele afectar la ocupación en algunos mercados emisores porque la atención está puesta en el evento o en el país anfitrión. Esta vez ocurre lo contrario: México será sede.
Cancún se convierte de manera orgánica en puerta de entrada al Mundial. Es el único aeropuerto que conecta con las 16 sedes mundialistas. Además, contamos con vuelos directos desde Colombia, Argentina, Brasil, así como desde República Checa, Polonia, Italia, España, Alemania y Francia.
Las aficiones van a moverse y es difícil imaginar que pasen por Cancún sin quedarse algunos días de vacaciones. El impacto será muy positivo, tanto en conectividad como en estadías combinadas.
¿Cuáles son los principales lineamientos para lo que resta del año?
Uno de los grandes desafíos a nivel global sigue siendo la disponibilidad de aeronaves. Las entregas continúan limitadas y varios destinos competimos por nuevas rutas y frecuencias. Por eso eventos como Routes Américas serán determinantes para seguir fortaleciendo la conectividad.
En paralelo, participamos en ferias estratégicas como ITB Berlín y mantenemos reuniones específicas con operadores en Brasil. Allí el panorama es muy alentador: actualmente se están emitiendo entre 800 y 1.000 visas electrónicas diarias, lo que anticipa un fuerte regreso del mercado brasileño. Y si hay algo que históricamente atrae al viajero brasileño es el Caribe, particularmente Cancún.
El liderazgo implica responsabilidad. Cuando se es el número uno, siempre habrá competencia y cuestionamientos, pero eso también nos obliga a seguir creciendo, innovando y consolidando nuestra posición como referente global del turismo.