Luiz Fernando Destro, de la República Checa, destaca los festivales, las cervecerías y la naturaleza como principales atractivos del verano europeo

Un representante de la República Checa en Brasil participa en una serie especial sobre el verano europeo, presentando experiencias culturales, gastronómicas y naturales que amplían la perspectiva de los viajeros más allá de Praga

(Source: Divulgação.)

Festivales, jardines históricos y un verano rebosante de cultura: la República Checa revela una faceta particularmente vibrante. Entre festivales tradicionales, eventos culturales y paisajes históricos, el país se transforma en un escenario que fusiona historia, arte y celebración al aire libre.

Según Luiz Fernando Destro, representante de la República Checa en Brasil, la temporada se caracteriza por una intensa agenda cultural que abarca diferentes regiones del país.

“El verano en la República Checa es una época conocida por sus diversos festivales, que van desde festivales folclóricos como el Festival de la Rosa de Cinco Pétalos en Cesky Krumlov, hasta eventos culturales como el Festival de Cine de Karlovy Vary, e incluso importantes festivales de música moderna como Colors of Ostrava”, dice Destro.

Otro atractivo de la temporada son los jardines históricos repartidos por todo el país, muchos de ellos vinculados a palacios y complejos arquitectónicos. Durante el verano, estos espacios alcanzan su máximo esplendor y atraen a visitantes interesados ​​en la historia y el paisajismo.

Destro cita como ejemplos los Jardines de Kromeriz y el complejo de Lednice-Valtice, considerado el mayor conjunto paisajístico de Europa.

La gastronomía también está viviendo un momento especial. Por primera vez, la guía Michelin ha lanzado un catálogo exclusivo dedicado a la República Checa, reconociendo a varios restaurantes del país y consolidando la escena gastronómica local en el ámbito internacional.

Estrategias para una mejor distribución del turismo más allá de Praga

Al igual que otros destinos europeos populares, la República Checa también se enfrenta al debate sobre el turismo masivo, especialmente en su capital.

Según Destro, Praga concentra la mayor parte de la presión turística. Para hacer frente a esta situación, la agencia oficial de turismo del país, CzechTourism, ha adoptado estrategias que fomentan el descubrimiento de nuevos destinos.

"Sin duda, el problema del turismo masivo está presente en nuestra capital, Praga. En este sentido, CzechTourism está trabajando en dos frentes con el objetivo de mitigar este problema", explica.

Una de las iniciativas consiste en la creación de paquetes turísticos desarrollados en colaboración con operadores brasileños, que animan a los visitantes a explorar otras regiones del país.

“Estamos promocionando paquetes llamados 'Praga Plus', que animan a los viajeros a combinar Praga con otras ciudades y regiones checas”, afirma.

Otra estrategia consiste en promover barrios menos explorados dentro de la propia capital. "Incluso dentro de Praga, hemos estado promocionando barrios que se encuentran fuera del centro turístico, como Holasovice, Žižkov y Karlín, que tienen mucho encanto y muestran una faceta diferente de la ciudad", añade.

La cerveza, el vino y la gastronomía como experiencias de viaje

La cultura cervecera es uno de los mayores símbolos nacionales de la República Checa y sigue siendo una experiencia imprescindible para cualquiera que visite el país. Sin embargo, el turismo gastronómico está en auge y ahora también incluye el enoturismo y nuevas propuestas culinarias.

Según Destro, la tradición cervecera se puede experimentar en diferentes formatos, desde cervecerías históricas hasta experiencias interactivas.

"La cultura cervecera es un orgullo nacional y se puede disfrutar en todo el territorio, a través de cervecerías históricas como las de Pilsen y Ceske Budejovice, cervecerías con encanto e historia, o experiencias modernas como las cervecerías artesanales", explica.

Entre las atracciones más interesantes se encuentra la Pilsner Urquell Experience en Praga, donde los visitantes incluso pueden obtener una certificación como sirvientes de cerveza.

El enoturismo también está creciendo rápidamente, especialmente en la región de Moravia, donde los productores locales ofrecen visitas, catas y alojamiento en bodegas.

Durante la temporada de vendimia, los visitantes pueden participar en la cosecha y en las fiestas tradicionales. Entre los destinos más conocidos de la región se encuentra la ciudad de Mikulov.

En el ámbito de la gastronomía, los restaurantes galardonados y las reinterpretaciones contemporáneas de la cocina checa han contribuido a transformar el país en un destino cada vez más atractivo para los viajeros interesados ​​en experiencias gastronómicas.

Los recorridos fluviales ofrecen una perspectiva diferente del país

A pesar de carecer de litoral, la República Checa ofrece experiencias relacionadas con el agua que permiten a los visitantes explorar sus paisajes de una manera única.

En Praga, los paseos en barco por el río Moldava ofrecen una perspectiva diferente de la ciudad. Las opciones van desde recorridos cortos hasta cruceros temáticos con cena o actuaciones musicales.

“Podría tratarse simplemente de un recorrido para ver la ciudad desde el río o de algo más extenso y temático, como cruceros de jazz o cruceros con cena”, explica Destro.

En la región de Ústí nad Labem, el río Elba serpentea entre montañas, ofreciendo paisajes naturales impresionantes. Los paseos en barco permiten a los visitantes observar rincones poco conocidos del país.

Además, las principales compañías de cruceros fluviales suelen incluir Praga en sus itinerarios europeos, normalmente antes o después de navegar por el río Danubio.

Balnearios históricos y naturaleza como nuevas tendencias de verano

Entre las tendencias de viajes globales que están ganando terreno se encuentran el turismo de bienestar y las experiencias en contacto con la naturaleza. En la República Checa, estas propuestas están emergiendo con fuerza en diferentes regiones.

En el segmento del bienestar, destaca el llamado Triángulo Balneario, formado por las ciudades de Karlovy Vary, Marianske Lazne y Frantiskovy Lazne.

Según Destro, estos destinos son conocidos por sus aguas termales y una amplia gama de hoteles de lujo especializados en tratamientos de salud y relajación.

Para quienes buscan actividades al aire libre, la región de Bohemia del Norte se perfila como una de las mejores opciones del país.

Allí se puede practicar senderismo, ciclismo, escalada y deportes acuáticos como el piragüismo. Durante el invierno, la región también se transforma en un destino para los deportes de nieve.

En medio de estos paisajes naturales, castillos y palacios históricos completan el escenario, creando una combinación única de naturaleza, cultura y patrimonio.

Con esta diversidad de experiencias, la República Checa demuestra que va mucho más allá de su capital y ofrece a los viajeros un verano europeo lleno de descubrimientos.

Reportaje de: Mary de Aquino.

 


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