Portugal gana protagonismo durante el verano europeo al ofrecer una combinación poco habitual de experiencias en un territorio compacto. En pocas horas, el visitante puede desplazarse entre ciudades vibrantes como Lisboa y Oporto, playas atlánticas, viñedos históricos y paisajes naturales bien conservados.
Para el viajero latinoamericano, esta experiencia resulta aún más especial por la conexión cultural y emocional con el país. “Existe una familiaridad que facilita el viaje, pero al mismo tiempo siempre hay lugar para el descubrimiento”, afirma Cardoso.
La seguridad también destaca como un factor decisivo, junto con la facilidad de desplazamiento entre regiones, lo que permite diseñar itinerarios variados en poco tiempo. Otro aspecto clave es la hospitalidad. Según el director, “no existen grandes experiencias sin quienes las hagan humanas, genuinas y memorables”, reforzando el papel de las personas en la vivencia turística.
Nuevos destinos ganan protagonismo
A pesar del elevado flujo de visitantes en Lisboa, Oporto y algunas zonas del Algarve durante la temporada alta, Portugal no presenta un escenario generalizado de saturación turística. El objetivo, según Cardoso, es ampliar la mirada del visitante.
Regiones como el Alentejo, el Centro de Portugal y el Dão están ganando relevancia al ofrecer experiencias más auténticas y menos exploradas. Aldeas históricas, territorios vinculados al vino, la naturaleza y el patrimonio cultural revelan un país aún más sorprendente.
“Cuando el viajero va más allá de los itinerarios más evidentes, descubre un Portugal más auténtico, más genuino y, en muchos casos, más sorprendente”, destaca el director, quien también subraya el impacto positivo en las economías locales.
Un destino accesible y acogedor
Portugal se distingue por su capacidad para equilibrar sofisticación y accesibilidad. El país ofrece experiencias de alto nivel, especialmente en gastronomía, vinos y alojamiento, pero también permite viajes adaptados a distintos perfiles y presupuestos.
Más allá de la accesibilidad económica, el destino sobresale por su forma de acoger. “Portugal es democrático en su manera de recibir”, afirma Cardoso, señalando que parejas, familias, grupos de amigos y viajeros con distintos intereses encuentran propuestas acordes a su estilo.
Los cruceros como puerta de entrada estratégica
El turismo marítimo desempeña un papel relevante en la promoción del destino, con puertos como Lisboa, Leixões, Funchal y Ponta Delgada recibiendo visitantes de todo el mundo.
Para Cardoso, el reto consiste en transformar estas escalas en experiencias más completas. “Lo más importante es convertir esa escala en un verdadero deseo de volver”, explica. El contacto con la cultura, la gastronomía y el comercio local resulta esencial para generar ese vínculo.
Un país para descubrir y redescubrir
Portugal vive un momento en el que deja de ser solo un destino por descubrir para convertirse también en un lugar al que regresar. Las experiencias vinculadas al enoturismo, la gastronomía, la naturaleza y el bienestar están en plena expansión.
“El Alentejo sigue destacando por su autenticidad y paisajes, mientras que el Centro de Portugal gana relevancia por la diversidad entre patrimonio, sierras y termas. Regiones como el Dão y el Duero profundizan la conexión con el territorio y la cultura del vino, y las islas —Azores y Madeira— continúan siendo elecciones extraordinarias para quienes buscan paisajes únicos y contacto con la naturaleza”, explica el director de Visit Portugal en Brasil.
“Portugal está cada vez más preparado para ofrecer viajes con mayor significado, orientados a experiencias auténticas y memorables”, concluye Cardoso.
Reportaje: Mary de Aquino.
Foto: Visit Portugal.