En el marco del lanzamiento del Norwegian Luna, Frank Medina, vicepresidente y managing director para Latinoamérica de Norwegian Cruise Line (NCL), conversó con Travel2Latam sobre las principales características del nuevo barco, su diferencial dentro de la industria y la estrategia de la compañía para el mercado latinoamericano.
¿Qué diferencia al Norwegian Luna de otras propuestas en la industria?
Creo que lo primero que destaca es el diseño. Es un barco muy moderno, pero al mismo tiempo acogedor, algo que lo hace ideal para todo tipo de viajeros, especialmente para familias.
El Norwegian Luna está generando muchísima atención, y parte de eso tiene que ver con su propuesta innovadora. Por ejemplo, cuenta con el Aqua Slidecoaster, que combina una montaña rusa con un tobogán acuático, una experiencia única en altamar y sin costo adicional para los huéspedes.
Además, la oferta a bordo es muy completa: tenemos 17 opciones gastronómicas, 18 bares y una programación de entretenimiento de alto nivel. Uno de los grandes lanzamientos es el espectáculo inspirado en Elton John, que ha tenido una respuesta espectacular por parte de los pasajeros.
¿Qué rol juegan las cabinas en esta nueva propuesta?
Para mí, es uno de los grandes diferenciales. El Norwegian Luna tiene algunas de las cabinas más amplias de la industria, algo que marca una gran diferencia en la experiencia del pasajero.
Contamos con 14 categorías de alojamiento, desde cabinas internas y opciones para viajeros solos, hasta suites de alto nivel. Dentro de estas últimas, se destaca The Haven by Norwegian, nuestro concepto más exclusivo.
Se trata de un espacio privado dentro del barco, con acceso independiente, restaurante propio, áreas públicas exclusivas y servicios premium. Es como tener un barco de lujo dentro de un barco contemporáneo.
¿Qué itinerarios ofrece actualmente el Norwegian Luna?
Estamos operando desde Miami con cruceros de siete noches por el Caribe, visitando destinos como República Dominicana, Tórtola, Santo Tomás y nuestra isla privada Great Stirrup Cay.
Este destino es clave para nosotros y está atravesando un importante proceso de renovación. Ya inauguramos una piscina de gran tamaño y próximamente vamos a sumar un parque acuático que será el más grande en una isla privada del Caribe.
¿Qué le diría a quienes aún no eligieron un crucero como opción de viaje?
Los invitaría a animarse. Si bien la industria tiene décadas de trayectoria —Norwegian está por cumplir 60 años—, para muchos sigue siendo una alternativa relativamente nueva.
El concepto es muy simple: hacer y deshacer la valija una sola vez, recorrer distintos destinos y tener todo incluido. Desde la gastronomía y el entretenimiento hasta muchas actividades a bordo.
Es una propuesta muy cómoda, especialmente para familias, porque hay opciones para todas las edades.
¿Cómo están trabajando el mercado latinoamericano?
El viajero latino tiene una preferencia muy clara: busca sol y playa. Y en ese sentido, el Caribe y Bahamas son ideales.
Por eso ofrecemos distintas opciones que se adaptan a sus tiempos. Además de los itinerarios de siete noches, también tenemos cruceros de tres y cuatro noches, pensados para quienes combinan el viaje con compras en Miami o visitas a los parques de Orlando.
Hay mucha flexibilidad en la propuesta, y eso es clave para este mercado.
Con tu experiencia en la industria, ¿qué te generó este barco?
A pesar de los años y de haber visto muchos barcos, no deja de sorprenderme. Este es el cuarto de su clase, pero cada uno tiene algo especial.
Cuando uno entra, se encuentra con un diseño muy cuidado, espacios acogedores y una sensación muy particular: no es ostentoso, sino más bien cálido, casi residencial. Eso hace que el pasajero se sienta realmente cómodo.
A nivel personal, ¿qué destacarías del Norwegian Luna?
Me considero bastante foodie, así que la gastronomía es clave para mí. Espacios como Indulge, donde hay múltiples opciones y el servicio es muy ágil, me parecen muy atractivos.
También tuve la oportunidad de cenar en Cagney’s, el restaurante de carnes, y la calidad es realmente destacable. La propuesta gastronómica de Norwegian es, sin duda, uno de sus grandes pilares.
¿Qué busca hoy el pasajero al elegir Norwegian Cruise Line?
Principalmente, variedad y flexibilidad. Ese es nuestro diferencial.
En Norwegian no hay horarios fijos para cenar, algo que todavía es bastante común en la industria. El pasajero puede organizar su día como quiera: comer cuando tenga ganas, elegir entre múltiples restaurantes y disfrutar sin restricciones.
A eso se suma el servicio y la atención, que buscan que cada huésped se sienta como en casa, cuidado y libre de disfrutar a su manera.