¿Cuáles son los objetivos o expectativas con los que Bariloche se presenta en Brasil, un mercado estratégico para ustedes?
Sin duda, es el mercado más importante para nosotros. Si bien nos nutrimos en gran medida de la Ciudad y la Provincia de Buenos Aires, el turismo brasileño es fundamental. Ya existe una relación que va más allá de lo económico: está en nuestra historia y en nuestros corazones. No sería lo mismo el turismo en Bariloche sin Brasil. Es un vínculo de más de 50 años; muchos brasileños aprendieron a esquiar allí y, aunque luego recorrieron el mundo, comenzaron en Bariloche. Nosotros seguimos trabajando para recibirlos y para que continúen eligiéndonos.
Están realizando una activación en la Experience Zone para promover el ADN de Bariloche. ¿Qué nos podés contar al respecto?
Exactamente. Hay mucha actividad y estamos en un momento bisagra, incluso histórico. Se viene un crecimiento importante en el Cerro Catedral, junto con nuevas inversiones en infraestructura hotelera y otras iniciativas que iremos presentando progresivamente.
Más allá de la promoción de la nieve, Bariloche es un destino que se disfruta todo el año. ¿Cómo trabajan ese concepto?
Así es. Nuestra propuesta es “Bariloche 365”. No se trata solo de romper la estacionalidad, sino de poner en valor la excelente oferta durante todo el año. Tenemos un otoño multicolor, una primavera extraordinaria y múltiples actividades al aire libre, que son uno de los grandes atractivos del destino.
También es un destino pensado para todos los públicos…
Totalmente. Es un destino para todos los perfiles y bolsillos, con actividades para toda la familia. Acabamos de celebrar la Fiesta Nacional del Chocolate, que es un evento muy familiar: los chicos convocan a los padres, disfrutan del huevo y el conejo de Pascua, y generan recuerdos que perduran.
Esa experiencia también genera un vínculo a largo plazo con el destino, ¿no?
Sí, sin dudas. Muchos que vienen de chicos, luego regresan en su viaje de egresados y más adelante vuelven como padres con sus propios hijos. Incluso ya hablamos de nuevas generaciones, con hijos y nietos de aquellos primeros visitantes. Por eso también es clave seguir captando a las nuevas generaciones de esquiadores.