Choquequirao, la hermana sagrada de Machu Picchu

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Choquequirao, la hermana sagrada de Machu Picchu
Jue 11 de julio de 2019

Ubicada a 169 km de Cusco, este imponente sitio arqueológico se sitúa en la región de Cusco y, a diferencia de la famosa ciudadela de Machu Picchu, se puede recorrer casi en solitario


El complejo arqueológico Choqueuirao es reconocido como la "hermana sagrada" de Machu Picchu, debido a las semejanzas arquitectónicas que existen entre ambos sitios. La ciudadela se encuentra a 169 km de Cusco y resulta cada vez más interesante a partir de su espectacular entorno natural, de su historia y sobre todo porque no lo visitan grandes masas de turistas.
En quechua el nombre de la ciudadela significa "cuna de oro" y en la cosmovisión inca, "donde nace lo sagrado". Al parecer, los incas entendían que el lugar se encontraba cerca de los dioses, ya que reposa estratégicamente en la cima de una montaña, a más de tres mil metros de altitud. Para los incas, las montañas eran sagradas y es por eso que ubican sus ciudadelas más importantes en la cima de las mismas.
Según los arqueólogos, Choquequirao además de ser una de las ciudades sagradas, era un lugar de paso entre la capital del imperio Cusco y la selva. Durante la época colonial, se transformó en un el símbolo genuino de la resistencia incaica ya que fue el lugar donde se refugiaron en el año 1572 frente al avance de los conquistadores. El mismo arqueólogo que redescubrió Machu Picchu, Hiram Bingham, fue quien llegó a la ciudadela en 1909.
Por su ubicación, esta ciudad perdida en la ceja de selva es considerada estratégica, y se estima que fue un importante centro religioso, comercial y cultural de la región donde vivieron entre 8 mil y 10 mil personas. Posee edificios, terrazas, plataformas, plazas ceremoniales, templos, depósitos, canales conectados por largas escaleras y una importante red de caminos, todos ellos construidos con la clásica genialidad inca que construyó sin romper con el entorno natural.

¿Cómo llegar?
La experiencia comienza mucho antes de pisar sus andenes: el recorrido -de cuatro o cinco días de ida y vuelta, dependiendo el estado físico del caminante- comienza en Cusco. De allí, se debe tomar un transporte hasta el poblado de San Pedro de Cachora, un lugar colonial prácticamente levantado en adobe donde viven solo 3 mil habitantes. Allí nace un camino de aproximadamente 31 kilómetros, hasta llegar a Choquequirao. 

De Cachora al Río Apurímac​
Una vez en Cachora, se debe caminar por dos horas hasta llegar al pueblo de Capulliyoc, emplazado a más de 2900 metros sobre el nivel del mar. Desde allí, parte un camino de 9 horas en bajada hasta Playa Rosalinda, en el margen izquierdo del Río Apurimac (que significa “el que habla” ya que hace un gran ruido). Este es el primer lugar donde se recomienda descansar y acampar. 

Del Río Apurímac hasta Choquequirao​
Una vez descansados, se debe cruzar al otro extremo del Río Apurímac a través de un puente y caminar durante tres horas hasta Santa Rosa. Desde aquí hasta Marampata hay solo dos horas, pero serán las más complicadas de todas por el relieve del camino y las altas temperaturas. La puerta de Choquequirao está justamente en Marampata y de ahí en más, el camino es más sencillo. La ciudadela está emplazada a 3100 metros sobre el nivel del mar y deja impactados a los turistas por su extensión. 

Una última caminata: Las Llamas del Sol
Para llegar hasta este especial mirador se deben caminar unos 45 minutos más. A través de unas empinadas escaleras que atraviesan los andenes de cultivo (propios de las construcciones incas) se llega a Las Llamas del Sol. Desde aquí se pueden apreciar 24 de estos animales que eran sagrados para los Incas esculpidos en las piedras de las terrazas y que miran todas al norte. 
El paisaje total en definitiva recorre valles interandinos, cañones de hasta 2.000 metros, la ceja de la selva y la vegetación andina subtropical. A diferencia de otras rutas esta permite, además, la observación de animales autóctonos y de plantas medicinales.
El esfuerzo en este sendero es compensado con una travesía capaz de conjugar la diversidad natural de Cusco con los misterios y la complejidad de una cultura milenaria.

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