Perú invita a descubrir la belleza e historia de la Fortaleza del Real Felipe

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Perú invita a descubrir la belleza e historia de la Fortaleza del Real Felipe
Jue 02 de julio de 2020

La ciudad portuaria del Callao alberga una de las joyas arquitectónicas más representativas de la época virreinal


El 28 de octubre de 1746, al promediar las 10:46 de la noche, un sismo de magnitud 9 (aproximadamente) dejó en escombros la ciudad de Lima y alrededores. Minutos después, un maremoto –cuyas olas llegaron hasta la hoy conocida Av. Faucett– cubrió por completo la localidad chalaca, solo 200 personas, de sus 7000 habitantes, lograron sobrevivir.
Tras su paso, también arrasó con la primera fortaleza, conocida como el antiguo presidio. Su edificación –que contaba con 13 baluartes– estaba hecha con caña chancada y barro. Sin ella, el puerto quedó desprotegido y a merced de los corsarios y piratas que en repetidas oportunidades llegaban hasta las costas para robar toda riqueza que encontraban a su paso.
Harto de los saqueos, el entonces virrey José Antonio Manso de Velasco decidió dar la orden de construir un nuevo fuerte que permitiera resguardar el Callao. Enterado de la estancia de los españoles Joseph Amich y Juan Francisco Rossa y el francés Luis Godin –los tres expertos en fortificación– le pidió al Conde de Superunda convocarlos y encomendarles la tarea de levantar un fuerte indestructible.
Los primeros cimientos de la Fortaleza del Real Felipe se colocaron en 1747. Para su edificación, se utilizaron calicanto (mezcla hecha con arena, cal y clara de huevo de aves guaneras) y piedras que fueron traídas de la isla de San Lorenzo.
El inmueble está comprendido en un área de 70000 m2 y un perímetro de 1586 metros. Su diseño es pentagonal y posee cinco baluartes, bautizados como: San José, San Carlos, San Felipe, el Rey y la Reina (los dos últimos, poseen torreones).
El historiador y militar, Felipe de la Barra, detalló que el fuerte también cuenta con una casamata, contraescarpa, cuarteles y almacenes a prueba de bomba bajo las zanjas.
La construcción finalizó en 1774, durante el gobierno del virrey Manuel de Amat y Junyent.
Para el historiador Jorge Ortiz Sotelo, la necesidad de mano de obra ayudó a repoblar el puerto del Callao, que poco a poco se recuperaba de los estragos de la tragedia que habían vivido años atrás.
Según la historia, su nombre fue colocado en honor al rey de España, Felipe V. Años más tarde, tras la liberación del régimen español, Don José de San Martín bautizó la fortaleza como el Castillo de la Independencia. Sin embargo, tiempo después, retomó el título que hasta hoy ostenta.

Hechos históricos
El Real Felipe también fue uno de los escenarios de la etapa de la emancipación del Perú. En sus celdas, eran apresados todos los detractores del virrey, uno de ellos fue Fernando, el hijo de Túpac Amaru ll.
La historiadora Scarlett O’phelan cuenta que tras la entrada de don José de San Martín a Lima, junto a la escolta que lo acompañaba en la famosa expedición libertadora, varios españoles se resguardaron en esta edificación.
En el combate del 2 de mayo de 1866 –enfrentamiento que frenó la reconquista española en suelos peruanos– fue bastión de tropas y sede administrativa.

Hoy en día
En la actualidad, funciona como museo y es sede de actividades cívicas. Durante el recorrido, es posible ingresar a la famosa Casa del Gobernador, donde se exhiben piezas referentes a las diferentes etapas de la historia del Perú.
También están abiertas al público el parque de vehículos blindados, el parque de la artillería (donde se puede encontrar una colección de cañones empleados por las milicias peruanas), la oploteca, que posee una colección de armas, y los torreones del Rey y la Reina.

Leyendas urbanas
Relatos paranormales se han tejido en el interior de sus muros. Se dice que en el torreón del Rey, el espectro de una mujer vestida de blanco deambula por las noches. Mientras que en el torreón de la Reina, deambula, dicen, el espíritu de un soldado que se tiró al precipicio agobiado por los lamentos de los presos.
Por otro lado, en la Casa del Gobernador, se cree que el fantasma de un niño sale a hacer travesuras durante las noches.

 

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